No es asesoramiento jurídico ni fiscal
No sustituimos a un abogado. No redactamos ni interpretamos ningún acto.
Un expediente no avanza solo. Hace falta alguien que lleve el hilo.
Llevamos el calendario de un expediente, reunimos los documentos, hacemos el seguimiento y le entregamos un informe escrito antes de cada decisión.
Es un documento que se espera de un tercero. Una fecha que nadie anotó. Una respuesta perdida en un correo. Un interlocutor que ha cambiado de puesto. Nada grave y, aun así, todo se para.
Nos encargamos de un expediente concreto. Establecemos qué se ha pedido, a quién, cuándo, qué ha llegado y qué falta. Reclamamos, llevamos el calendario y le escribimos antes de cada paso que cuenta.
Usted mantiene el control. No decidimos nada por usted: hacemos que decida con datos al día, no de memoria.
Un expediente delimitado, no toda su administración.
Vencimientos, plazos de respuesta, fechas que no se recuperan. Cada una anotada y seguida.
La lista de lo que hay que reunir, quién lo aporta y qué sigue faltando.
Lo que no ha vuelto se reclama, en el momento adecuado, sin que usted tenga que pensarlo.
Quién espera qué y de quién. Se lo decimos a cada uno, por escrito.
Antes de cada decisión: en qué punto está el expediente, qué falta y qué está en juego.
La frontera con las profesiones reguladas es nítida.
No sustituimos a un abogado. No redactamos ni interpretamos ningún acto.
Los trámites administrativos y fiscales propios de un gestor se quedan con él.
Sin llevanza de cuentas, sin nóminas, sin auditoría. Eso es cosa de un asesor contable.
Intervenimos en un expediente y durante un plazo acordado. No somos su departamento administrativo fijo.

Sus expedientes seguidos, sus plazos cumplidos, sus recordatorios enviados.


Reconstruimos el estado real: qué está hecho, qué se ha pedido, qué se ha quedado sin respuesta.
El alcance del expediente, los interlocutores, la duración y lo que queda fuera. Por escrito antes de empezar.
Calendario al día, documentos reunidos, recordatorios enviados y una nota breve tras cada etapa.
Antes de cada decisión, un estado actualizado. Es el documento en el que usted se apoya.
Describa el expediente con sus palabras. No hacen falta documentos en esta fase.
Su objeto, en una o dos frases.
La última etapa superada y la que debería venir.
Los interlocutores, internos y externos. Sin nombrarlos, si lo prefiere.
Lo que, en su opinión, impide que avance.
La fecha que cuenta, si la hay.
Un expediente que otro puede retomar sin explicaciones.
Qué se ha pedido, a quién, cuándo y qué falta.
Los plazos y quién debe actuar antes de cada uno.
Clasificada, con nombre y en el mismo sitio.
Antes de cada decisión, una página que dice dónde estamos.
Sí, por escrito, si se prevé en el encuadre y dentro de los límites que usted fije. No asumimos ningún compromiso en su nombre.
No para un primer mensaje. Describa la situación y después le decimos qué hace falta de verdad.
El tiempo del expediente, acordado de antemano. No es una suscripción que corre sola.
No. Preparamos la decisión y la documentamos. Usted decide.
Sí. Diga qué une las dos necesidades, por ejemplo con desarrollo comercial o con vehículos.
Con unas líneas basta: el expediente, dónde está el atasco y el plazo. Lo leemos, le decimos si entra en nuestro campo y después lo encuadramos.