No es una dirección comercial
Intervenimos sobre un trabajo definido. No sustituimos un puesto interno.
Su oferta no es débil. Simplemente no llega a la persona adecuada. Ahí entramos nosotros.
Identificamos las empresas a las que acercarse y a las personas que deciden de verdad, preparamos el contacto y llevamos el seguimiento.
Usted sabe lo que vende. El problema es otro: a quién decírselo y por qué puerta entrar. Un fichero de contactos no resuelve eso.
Partimos de su oferta y de lo que cambia de verdad para una empresa concreta. Mientras eso siga siendo vago, cada contacto sale a ciegas.
Después viene el trabajo: qué empresas, quién decide dentro, qué mensaje les habla. Usted mantiene el control en cada etapa.
El alcance se fija con usted. Un solo punto o el conjunto.
Qué empresas tienen una necesidad que encaja con su oferta, en qué sector y a qué escala. Y a cuáles no merece la pena acercarse.
Quién decide, quién prescribe y quién bloquea. Buena empresa, puerta equivocada: la puerta sigue cerrada.
Lo que vende, dicho con las palabras de quien recibe el mensaje. No es envoltorio, es el fondo.
Preparamos la secuencia: el mensaje, el orden de los envíos y las objeciones previsibles. Todo por escrito.
Un cuadro al día: a quién se ha contactado, cuándo, qué ha vuelto y qué queda por retomar.
Decir lo que no hacemos ahorra tiempo a los dos.
Intervenimos sobre un trabajo definido. No sustituimos un puesto interno.
No se monta ninguna lista para revenderla. El trabajo es sobre su situación, no sobre un directorio.
Dar con el interlocutor adecuado y preparar la aproximación no garantiza ni respuesta ni contrato.
No comprometemos a su empresa. Preparamos, usted decide.
Su oferta, su mercado tal y como lo ve y lo que ya se ha intentado.
Qué segmento, qué funciones, qué volumen de aproximación y qué queda fuera.
Identificación, cualificación, preparación del mensaje y de la secuencia de contacto.
A quién acercarse, por qué puerta, con qué mensaje y qué sigue siendo incierto. Todo se queda con usted.
Con cinco puntos sabemos si podemos serle útiles.
Lo que vende, con sus palabras. No hace falta folleto.
Los clientes que ya tiene y los que querría tener.
Incluso lo que no dio nada. Sobre todo eso.
Abrir un sector, entrar en una zona, sustituir un canal que se ha cerrado.
Plazo, zona, sector, confidencialidad.
Archivos que se quedan con usted y que siguen sirviendo después.
A quién contactar, en qué orden y por qué.
El cargo que decide, no una dirección genérica.
Listos para enviar y escritos para que se lean.
Qué ha salido, qué ha vuelto y qué espera un recordatorio.
No. El público objetivo se construye a partir de su oferta, empresa por empresa.
El número no es el objetivo. Una lista corta y acertada vale más que una larga e improbable. El volumen se fija en el encuadre.
Como prefiera. Preparamos los mensajes y podemos enviarlos en su nombre si se acuerda por escrito.
Dígalo. Ordenarla forma parte del trabajo.
Sí. Encontrar a quién hablar y que le encuentren son dos trabajos distintos. Plantee las dos necesidades en el mismo mensaje.
Con unas líneas basta. Lo leemos, le decimos si entra en nuestro campo y después escribimos el alcance juntos. Nada empieza antes.